jueves, 2 de septiembre de 2010

exilio en Yokohama

Fotografía de Bruce Davidson


A las diez de la mañana de ese día, ella se despertó al estornudar. Se preguntó si acaso eso era posible. Dormir, y despertarte con un estornudo.
A las diez y treinta y dos minutos, tuvo un escalofrío.
A las once y siete minutos de la mañana, empezó a sudar.

Esa misma noche, después de pasar el día entero estudiando, abrigada, y con un malestar constante, se puso ropa gorda, un edredón por si acaso, se subió a Coco en brazos, y salió a la calle, a respirar un poco de aire que no fuera el mismo de la habitación. Davidson le hizo esa fotografía, justo antes de que ella volviera a estornudar con vehemencia.


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